USTARITZ 1789

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La situación de dominio que sufre el pueblo vasco por parte de dos estados (el español y el francés) implica la existencia de una frontera o muga que lo divide desde 1659 por lo menos, cuando se firmó el Tratado de los Pirineos. Tal frontera expresa y consolida la división de Europa en estados férreamente diferenciados, definida en Westfalia en 1648. El español, ya desde Felipe II, se cerró por completo a Europa en una autarquía en la que solo valían la fe católica y el expolio de su imperio. Como consecuencia, la parte de Vasconia ocupada por el mismo se encontró alejada de las tendencias intelectuales y religiosas del resto del continente. Sus conflictos —sociales, económicos e ideológicos— llegaban al sur del Pirineo con retraso y con un sesgo especial.

La Revolución francesa fue un terremoto social y político de gran alcance a nivel mundial. Lo acontecido como consecuencia en las tierras vascas continentales se ignora en gran medida desde las peninsulares. Muchos de sus efectos repercutieron, con retraso, al sur del Pirineo. La supresión del Sistema Foral vasco norpirenaico en 1789 fue el preludio de lo que cuatro décadas más tarde ocurriría, de modo similar, al sur y cuyas consecuencias bélicas y sociales son bien conocidas.

Este trabajo, por expreso interés del autor del ensayo sobre el que se basa (“Ustaritz au temps de la Révolution”, de Michel Duhart, 1989), pretende dar a conocer al conjunto vasco hispanohablante algunos de los acontecimientos acaecidos en Laburdi como consecuencia de la misma y sus efectos sobre su población.